Aquí no se fía

23/08/2011
By CardinalXiminez

They had to choose between war and dishonour. They chose dishonour. They will have war.

(Winston Churchill)

Las palabras se me quedan cortas para definir la cobardía,  la falta de sentido histórico y la simple y llana estulticia del gobierno de España al proponer que tengamos un techo de deuda constitucionalmente establecido. No se me ocurre otra explicación para tamaña estupidez que la intención deliberada de mantener, hasta el final, la imagen que el ya saliente presidente del Gobierno se había impuesto a si mismo de un hombre negociador, dialogante y con sentido de Estado, que busca acuerdos con la oposición por el bien de España. El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero está entregando un brazo y una pierna al Partido Popular para llevarse, al salir de escena, fama de generosos y dialogantes.

Por supuesto, y como dijo el bueno de don Winston setenta años atrás, ésto no sirve para nada. Si alguien en Ferraz cree que un gesto tan estúpido como éste servirá para que de pronto en la calle Génova se acabe aplaudiendo el legado de estadista de José Luis Rodríguez Zapatero, merece ser sacado a la calle y colgado de un cable del Teleférico. El Partido Popular tomará éste compromiso y lo utilizará para hundir, por siempre y para siempre, cualquier posibilidad de un estado del bienestar avanzado en éste país. Y cualquier diputado socialista que tenga un mínimo de sentido de Estado ha de comprometerse, desde ya, a votar en contra de una enmienda constitucional de éste tipo.

Porque una enmienda constitucional que imponga un techo de deuda es, ni más ni menos, el reconocimiento constitucional de que los poderes del Estado elegidos por el pueblo no saben llevar las cuentas en orden. Dado que éste maldito sistema democrático en el que vivimos hace que los gobiernos tengan la inconveniente tendencia de intentar utilizar dinero público – muchas veces, de acuerdo, para giliflautadas, pero en muchas ocasiones para garantizar el bienestar de la ciudadanía – hay que impedir que tengan la mala costumbre de gastar más de lo que se recauda. Y dado que la filosofía del presidente del Gobierno es que bajar los impuestos es de izquierdas, cualquier situación donde el déficit se vaya de madre habrá de ser solventada por el lado que más duele: el de la tijera.

Como siempre, es una idea política de la derecha, siempre dispuesta a garantizar por ley que sus políticas perduren per secula seculorum amen, véase el Concordato de Suárez que aún hoy nos tenemos que comer con patatas a diario.

Es indudable que es necesaria responsabilidad en la gestión de los fondos públicos. Pero el reconocimiento constitucional del techo de gasto es la Constitución española diciéndonos a todos que los españoles somos, simple y llanamente, incapaces de elegir gente responsable para que nos gobierne. Un babero, un batín, una camisa de fuerza, la consagración, en suma, de la idea de que todos los políticos son unos ladrones irresponsables. Justamente la idea que deberíamos consagrarnos a combatir.

Y como sigo consagrado a combatir esa idea, no puedo sino acusar de farsantes y de cobardes a aquellos que apoyen la idea de que la Constitución de todos desconfíe de la capacidad de los españoles de elegir a sus gobernantes.

Seguiremos informando.

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