El amortizado

02/05/2011
By CardinalXiminez

La muerte de Bin Laden me ha llegado como la muerte de un ex-presidente o un ex-dictador: mi primera reacción fue “¿pero, seguía vivo?”.

Antes de nada, hay que empezar a hacerle preguntas al gobierno pakistaní. ¿Me estás diciendo que Osama bin Laden, el hombre más buscado del mundo, no estaba refugiado en una gruta, sino en una mansión en uno de éstos “poblados climáticos” que los ingleses fundaron durante la colonia para tomar gin fizzes y acostarse con las mujeres de otros? ¿Me estás diciendo que estaba en una ciudad a 50 kilómetros de la capital? ¿Que, por si fuera poco, es sede de la Academia Militar Pakistaní? ¿Sois realmente tan gañanes? Y la respuesta ante ésta última pregunta es que, efectivamente, lo son, y como yo tengo bastante fe en la navaja de Hanlon (“No atribuyas a la malicia lo que puede atribuirse a la estupidez”) tomémoslo como prueba de que el ejército pakistaní es realmente idiota, lo cuál es preferible a las otras opciones.

El problema aquí es que si me preguntan qué va a pasar ahora, mi respuesta es que no mucho. Dudo que una mansión en Abbottabad, por muy mansión que sea, sirva como cuartel general de SPECTRA o cualquier organización similar dedicada al Mal. Me extrañaría mucho que Osama tuviese alguna capacidad operativa desde allí. Lo máximo que podría hacer sería rezar a diario por el bien de la Causa y para que la máquina de diálisis no se pusiese a chisporrotear, que luego los repuestos tardan en traerlos.

No, por desgracia ahora ya no sirve de nada. Lo que quería Osama bin Laden, el objetivo de su vida, por el cuál entregó todo el dinero que le pudo sablear a la familia – que fue mucho – fue el poner a rodar la bola. Al Qaeda y el propio Bin Laden, por lo que sabemos ahora, nunca han tenido la intención de convertirse en una gigantesca organización malévola. Más bien la intención era convertirse en una excusa, un nombre tras el que cualquier sirio, malayo o nigeriano con mierda en el cerebro pudiera refugiarse para cometer salvajadas.

Y por mucho que los americanos salgan a la calle a celebrar que se ha vencido al gran Malvado, eso no devolverá a sus víctimas a la vida. El consuelo de la venganza dura un suspiro.

Seguiremos informando.

 

2 Responses to El amortizado

  1. [...] Reflexiones sobre la muerte de bin Laden http://www.ruinaimponente.info/2011/05/el-amortizado/  por Recalcitrante hace 2 segundos [...]

  2. Antonio Castro on 02/05/2011 at 13:22

    ¡Exacto! Creo que al único que va a beneficiar esta forma de hacer las cosas es a un Obama necesitados de votos.

    http://www.ciberdroide.com/wordpress/la-forma-de-hacer-justicia-de-ee-uu-con-osama-bin-laden/

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